Qué extraña tibieza envuelve mi vida en este ahora,
como pompas de jabón suspendidas en el aire,
siguen mis anhelos en espera...
Y tú, dónde andarás que no te encuentro.
Debajo de mi almohada, apenas intactos,
aguardan mis sueños, aunque la nieve del tiempo,
de hilos de plata los cubrió con su escarcha
y mientras aguardo,
la sombra del pasado martillea la puerta
y aunque sé que este ahora es obra del pasado,
me atormenta cerrar la puerta al dolor lacerante
-que en la noche deja su lamento-
sintiendo el ápice de la culpa
por buscar con ansía algún atisbo de alegría.
Y tú, dónde andarás que no te encuentro.
©Belinda
©Belinda

