Desfilan los versos, revueltos
con el aroma de los cafés matutinos
como añoranzas perdidas,
mientras la mente,
se desempolva a golpe de pluma.
Quitando las brozas
aparece un epitafio dulce y demente
de mil cuchillas atizando la mente
mientras se hurga en el alma al dente
entre lo lascivo y lo absoluto
del casual encuentro de dos mentes
que se unen en un espejismo.©Belinda
Imagen de Dirceu Veiga
