"Besos bajo la lluvia"


Sé que fueron tus ardientes palabras
pues no creo que fuese tan solo un sueño
me sentí cabalgando, ardiendo en brasas
volcán mi boca, anhelaba tu beso.

Mi cuerpo crepitaba entre las llamas
y mi corazón latiendo en tu puño
sentía moviéndose entre las sabanas
la agridulce caricia de tu mano.

Palpitante el temblor y escalofrío
qué sensación terrible y tan divina
temblaba mi piel chocando con mi alma.

Mientras ardían mil mariposas
 bailando en el frío
la lluvia cristalina
unía sus bocas 
de piel y alma.
©Belinda

La chica de ayer


El velo de la tarde va cayendo
pausado, aún falta para la noche
un día tedio, ni bueno ni malo
lánguido quizás, lo pienso
de primaveras a otoños
y en un abrir y cerrar de ojos
cayó la nieve, suave 
sobre mí, sobre ti, sobre el todo.

No cuentes los versos, no riman
como los años, convexos.

Me he asomado a la ventana, abierta
y la he visto, llevaba una falda corta
una camiseta de antaño 
y su pelo galopaba con el viento
como olas entre caracolas
ella sonreía y brillaban sus ojos 
llenos de sueños
y me ha saludado con la mano
mientras se iba calle arriba.
Al cerrar la ventana, 
su reflejo en el cristal, me ha preguntado:
"¿Qué pasó con tu vida, a dónde se fueron tus sueños?"
©Belinda



El placer


Me encanta cuando me recibes con tu abrazo cálido y mullido y gemidos se le escapan a mi piel. Tu contacto me aniquila, me alivia y me hipnotiza, me es tan placentero que noches enteras navego en tu mar de trapos revueltos. En tus brazos viajo mientras sueño y cuando tengo que abandonarte me lamento en suspiros.
Te quiero tanto que si me tientas me tumbo otro rato...
(Monólogo a mi cama, esta mañana; ella me mira con las sabanas revueltas y la muy ingrata ni me contesta). ©Belinda

“El desayuno en "tête-à-tête"”


                Desfilan los versos, revueltos                    

con el aroma de los cafés matutinos

como añoranzas perdidas,

mientras la mente, 

se desempolva a golpe de pluma.

Quitando las brozas 

aparece un epitafio dulce y demente

de mil cuchillas atizando la mente 

mientras se hurga en el alma al dente 

entre lo lascivo y lo absoluto 

del casual encuentro de dos mentes 

que se unen en un espejismo.©Belinda


Imagen de Dirceu Veiga 

Mi cafeína

me enloqueces
me calientas
me quemas
me aniquilas
me encantas
    te amo
    te deseo
    te adoro
    te venero
embriágame
caliéntame
susúrrame
transpórtame
humeante, aromático
cremoso, con leche
mi amigo, mi café.
©Belinda
(monólogo a mi taza de café, esta mañana)

Imagen de  Dirceu Veiga

Amores encriptados


                               Entre las arrugas de las sabanas                                   se desdibuja el galimatías encriptado
de los amores perdidos.
Corazón que late y late
entre suspiro y latido
un alarido se le escapa
de algo de antaño
de herida mullida
de besos de olvido
y boca tapiada
por labios de ensueño
que yacen perdidos
en el efímero mundo
del sopor nocturno
          ©Belinda

Hechizado

                                                                        Hechizado


¿Sabes que anoche me asomé a tu mundo? 
¡Sí! Anoche mientras dormías
por la ventana entré y no estornudé 
muda, me adentré en tu yo más profundo 
y con beso dulce de miel, te hechicé
aún no lo sabes, pero en un segundo
sabrás que tu alma es mía, yo te la rapté. 
©Belinda

Vida y tiempo

La vida pasa tan deprisa 
que a veces 
el alma no tiene tiempo 
de envejecer...